Santa Cruz de tu Giralda prendida...



Encarnación por Águilas hacia su barrio...


Luz y tinieblas. Fiesta y duelo. Muerte y Vida. Ya es Semana Santa en Sevilla. Es fiesta grande, es la fiesta de la ciudad y por ello es llamada la Semana Mayor. El sentido es religioso pero el pueblo lo vive a su modo. Se conmemora el eje central del misterio del cristiano: la pasión, la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Y aquí se celebra a nuestra manera porque Sevilla es Sevilla.
Aún hoy se respira por los rincones sabor a otras épocas, aún perdura en nuestra tierra el espíritu barroco y la ciudad tiene presente la muerte. De ella hace su fiesta. Sevilla es barroca y por tanto también es apariencia, y muchas veces efímera. Tan fugaz como una candelería ardiendo, tan caduca como la flor cortada, tan pasajera es esta fiesta que se nos consume en nada y sus preparativos nos llevan todo el año. Tan frágil es que sólo unas gotas de agua pueden apagarla como lo hace con el fuego. Toda la urbe es una gran obra de teatro donde, enmarcada por un gran telón carmesí, descorrido y atado con cordones de borlas de oro viejo, se prepara para confundir la realidad con la ficción, lo popular con lo reglado, lo sagrado con lo profano.
Por la ciudad se va a pasear el dolor y la Muerte (de Cristo). Pero Sevilla se hace fiesta, pero ella se hace coro, pero ella se hace altar. Y ella enmascara su rostro. Ella adorna sus cabellos con
peina y mantilla negra, se perfuma con su mejor fragancia. Ya huele a incienso y azahar. Se envuelve de solemnidad. La ciudad y sus gentes se revisten y engalanan.
La urbe es un escenario de teatro donde todos tienen sus papeles sabidos y bien aprendidos, todos dispuestos a actuar. Todos son protagonistas, todos están en sus puestos. Desde esa madre que da las últimas puntadas al escudo de la capa, a la abuela que prepara las torrijas, a la saetera del balcón, al cura en el púlpito, al aguador, al músico, al costalero, al capataz y el nazareno. Todos están en el reparto porque todos hacen la fiesta. Hasta el público es actor: sabe moverse en la bulla, sabe cuando aplaude, sabe cuando calla, sabe cuando ríe, sabe cuando llora… Sabe estar porque aquí no se improvisa nada.
Se abre así pues para el sevillano y el foráneo un gran tiempo de sensaciones y contrastes. La Semana Santa se convierte en el gran espectáculo de la Imagen. Es una gran impresión que impregna nuestros sentidos, hecha de millones de emociones, vivencias e imágenes. Son millares de secuencias en sepia que se almacenarán en nuestra memoria para ser revividas durante todo el año.
No es difícil dejarnos sugestionar por lo que nos rodea en estas fechas. Si nos hemos dado cuenta el atrezzo de esta fiesta es riquísimo. La ciudad emana otro olor, irradia otro color, deja degustarse con otro sabor. Sevilla es otra.
La ciudad se despierta poco a poco de su secular letargo y atonía. Se despereza a guiños de un invierno todavía no ido. Explota como señal de rebeldía al frío padecido. Con la llegada de la primavera los colores estallan, la metrópoli se rebosa así misma y los naranjos revientan en flor y fragancia. Todo se convierte en un gran festival para nuestros sentidos.
El espectáculo de sensaciones y contrastes, de luces y de Imágenes que nos lleva a ir equipados de nuestros sistemas sensoriales y de nuestra fe como principales herramientas de aprehensión de la fiesta. Gracias a ello nos daremos cuanta de que la Semana Santa es un universo de contrastes.
Es luz, claridad y luminosidad de un paso de palio como un sol radiante de Jueves Santo. Pero también es sombra, oscuridad, pena, tristeza y tinieblas propias del traslado al sepulcro en San Andrés. Mas es júbilo y alegría intensa de unas bambalinas al son de Campanilleros. Pero no por ello deja de ser sobriedad, elegancia y clasicismo de un palio de cajón o de crestería al son del oboe y el fagot.
Asimismo es noche cerrada, aflicción y nostalgia del pasear del Nazareno de San Antonio Abad envuelto en su nube de incienso y su místico caminar. También es día de dorados reflejos, de brillantes canastillas de Misterio. O hablamos de la mañana, envuelta en entusiasmo regocijo de la Macarena de camino a su casa. Pero no por ello deja de ser tarde, llena de alborozo y contento, cuando por la calle ancha la Feria La de los Misterios Dolorosos avanza entre el fervor de su pueblo con Rosario de Monte-Sión.
Es irrupción sonora de la de Triana en la Campana al son de su “Salve estrella de los mares”. Sin embargo es silencio, contemplación y recogimiento del Gran Poder y de todo su seguimiento. Es cofradía de negro, es cofradía de barrio, es riqueza y opulencia de merinos y terciopelos, es sobriedad y pobreza del ruán negro, es nazareno de cola, es nazareno de capa, es de zapato de hebillas, sandalias o alpargatas. Y es que todo esto es también Semana Santa.
Y es que el que sale es el Cristo de los templos que quiere hacerse presente entre su pue
blo. Es el Jesús de la meditación y el recogimiento, que aunque padeciendo la pasión en sus adentros sale al bullicio de las calles a impregnarnos con su Imagen. Quiere llenarnos con su mensaje que a los cofrades superficiales escapa. Y a Él nadie lo para. Es ese Jesucristo poderoso el que continúa en su Misterio sin que lo que le rodee perturbe. No hay Liapasam que lo turbe, ni globos de gas que lo desluzcan, ni puestos de bocadillos que a la turba retraiga cuando Él a su lado pasa. No hay niños jugando, ni aquel que blasfema tanto, ni verborrea de veladores que no se conmueva y silencie a su paso. Y es que Sevilla es contraste, y no por ello lo lleva al traste. Es tan dispar la fiesta que pared con pared los mismos consumen la sangre de Cristo y después la de Baco. Pues no hay iglesia sin bar cerca, ni feligreses que después de los Santos Oficios no disfruten de su barra y sus abastos. Son mantillas en las capillas que más tarde se rinden a la colilla y a la rubia bebida en un fugaz descanso.
Pero no sólo se queda ahí. Es que esta fiesta es así. Es que Sevilla quiere que así sea. Quiere recogimiento en el templo y algarabía en la calle. Quiere alborozo para la del barrio y silencio a la de negros andares. Porque el pueblo disfruta de este modo e inunda la esquina, la plaza y la avenida. Es calle y altar. Es altar que sale a la calle. Es el hombre que se acerca a Dios y es Dios con los hombres. Son días de cofradías. Son días para disfrutar de los contrates. ¡Anda sevillano y regocíjate de lo que hay en la calle!
"Por aquí se llamará a administrar los Santos Sacramentos a deshora" Así reza este azulejo de la torre de la trianera parroquia de la O. En siglos pasados los avances médicos eran tan escasos que, en situaciones de extrema gravedad, más valía asegurar la salud del alma para la vida eterna que intentar salvar el cuerpo con unos medios tan rudimentarios.

En cuanto al tratamiento singular que la Vicepresidenta Fernández de la Vega recoge para Cataluña y Canarias, y los Centros que RTVE posee en ambas comunidades, hacerle llegar nuestro malestar. Si el hecho diferencial es la lengua en el caso catalán y la insularidad en el caso canario, la singularidad andaluza no merece peor tratamiento: Andalucía posee la mayor extensión geográfica, la mayor población, tres fronteras internacionales, inmigración, turismo, pesca y agricultura, estos tres factores son motores importantes de la economía española, y es, en todo el mundo, la principal seña de identidad de España. ¿Quieren ustedes mayor hecho diferencial?
Trabajadores de RTVE Andalucía
EN DEFENSA DE MI EMPRESA
Los trabajadores de RTVE sentimos el rechazo más rotundo contra la propuesta de la SEPI (Sociedad Española de Participaciones Industriales) para reestructurar RTVE y, por tanto, nuestros puestos de trabajo. Esa famosa “DEUDA” de la que habla el Gobierno, nunca lo fue de esta casa.
Desde 1956 y hasta 1990, en que aparecen en el panorama de la comunicación otras televisiones de propiedad pública o privada, RTVE no sólo no tocó una peseta de los Presupuestos Generales del Estado, sino que, por el contrario, el superávit que cada año generaba esta casa, revertía en las Arcas del Estado, para que el Gobierno de España lo invirtiera como mejor considerara (construyendo pantanos, carreteras, línea ferroviaria, hospitales, etc…) A ver cuantas empresas de comunicación se pueden poner esta medalla.
Por tanto, desde 1956 RTVE ha contribuido al desarrollo de España y ha crecido contigo.
De esa falsa “DEUDA” solo podemos decir que es únicamente imputable a la mala gestión sufrida por esta santa casa, de parte de los distintos gobiernos que han incumplido, año tras año, desde 1990 el Estatuto de Creación y Financiación de RTVE. Este incumplimiento ha generado una cantidad cuyos intereses son ahora desorbitados…Pero de la mala gestión y de a dónde fue el dinero, los trabajadores nunca tuvimos la culpa.
Añadir que cuando, demagógicamente, se habla del “monstruo” por el número de trabajadores (9.000), hay que decir, también, que RTVE se encuentra a la cola en Europa. A la cabeza, la ZDF, la cadena pública alemana, con casi 40.000 trabajadores, seguida de cerca por la BBC con 20.500 (si, si, la misma BBC que todo el mundo pone como ejemplo de regeneración y buena gestión), la televisión pública francesa con 13.500 trabajadores y la RAI con casi 12.000
Hablemos también de la generosidad de RTVE. Esta casa, entregó de forma GRATUITA, TODA SU RED DE EMISORAS Y ENLACES, PROPIEDAD HOY DE RETEVISIÓN, SIN NINGÚNA CONTRAPRESTACIÓN A CAMBIO: PAGAMOS LO MISMO POR LOS SERVICIOS DE SEÑAL QUE EL RESTO DE LAS CADENAS, QUE NO REGALARON NADA.
Los trabajadores de RTVE queremos enviar, también, un mensaje desde el coraje, a aquellos que han pasado por esta casa, pero hoy hablan desde los púlpitos de otras emisoras (me vienen a la cabeza nombres como los de Ton Martín Benítez o Charo Fernández-Cotta): ELLOS SÍ SON PARTE DE LA DEUDA. LOS DEMÁS NOS QUEDAMOS AQUÍ AGUANTANDO EL CHAPARRÓN Y LUCHANDO CON DIGNIDAD Y OFICIO POR UN PROYECTO DE TELEVISIÓN PÚBLICA DE CALIDAD QUE ELLOS ABANDONARON PARA BUSCAR MEJORES “HORIZONTES” De elegancia, compañerismo y solidaridad, mejor no hablamos.
Por último deciros, que no se olvide nunca, que cuando el resto de los trabajadores habéis tenido problemas laborales, allí siempre ha estado RTVE para dar cumplida cuenta de vuestras reivindicaciones…Sed solidarios ahora con nosotros… OS NECESITAMOS
Sevilla, 15 de marzo de 2006
Gemma de Andrés
APLI TVE-Andalucía
Es una pregunta que aún nos seguimos haciendo. La comisión y las investigaciones sobre el 11M ha levantado poca luz por ahora sobre el asunto. La incognita aún permanece. Pero las víctimas no volveran.
Aquel día me levanté como de costumbre. Puse la radio y la jornada no prometía nada más que uno de los últimos bombardeos de cara a las elecciones. Era un día más, de esos que no ocurren nada a lo que merezca la pena prestar atención.
La noticia me llegó estando en la facultad. Un atentado en Madrid. Estábamos en la clase de redacción. Pocos se dieron cuenta de la magnitud porque andábamos entretenidos con teletipos del mes pasado y pensábamos que se trataba de otra actuación más de ETA de la que ya estamos acostumbrados.
¡Que paradoja! Futuros periodistas no se dan cuenta del alcance de la noticia. Mientras que en las redacciones de todo el mundo se recibía el suceso con espanto. Los comunicadores del mañana de la facultad de Sevilla seguían con sus ejercicios de redacción. Para ellos nada fuera de lo común ocurría.
Al salir del aula nos fuimos enterando mejor. Los alumnos inmediatamente se movilizaron. En los televisores del edificio estaban puestas las noticias. Fue espantoso. Era una masacre. La
mayor ocurrida en nuestro país desde la Guerra Civil. Fue entonces cuando algunos ya por fin tomamos conciencia de lo ocurrido. La mayoría espontáneamente nos concentramos en Plaza Nueva y allí coincidimos con la repulsa de los políticos. Si de algo me di cuenta fue de la unión de todas las fuerzas políticas en el andén del ayuntamiento y de sus caras de consternación por la tragedia. Ya reflexionando me di cuenta que las elecciones eran el domingo. La campaña electoral se suspendía.
El atentado suponía una carnicería que rompía con la fiesta de la democracia. El atentado contra esos trenes rojos y blancos, rojos de sangre y blancos de espanto, teñía de luto y de sangre el
país a tres días de las Elecciones Generales. Suponía un golpe a la democracia, un golpe a la libertad de los ciudadanos que se iban a manifestar con el voto en las urnas. Venía a producir un paréntesis en el normal cauce de la vida de España. Traía un antes y un después. ¿Pero que día era?
El calendario marcaba el 11 de marzo (11 M), la fecha y la magnitud de la catástrofe nos recordaba otro día lamentablemente histórico, el 11S. ¿Era casual esa fecha o se trataba de un atentado preparado para la efeméride? El día era estratégico: marcaría a España un día once y la golpearía días antes de los comicios, pudiendo llegar a producir una ruptura en el proceso democrático.
Pero no lo lograron. El pueblo se echó a la calle, los ciudadanos inundaron con verdaderas mareas
humanas los espacios públicos de todas las ciudades de España. Los silencios eran elocuentes, los gritos rasgaban las almas, las manos en alto eran una verdadera declaración de intenciones, todas las pancartas clamaban que en este país nadie quiere terrorismo. De Norte a Sur y de Este a Oeste, el país se estremecía de dolor. 12 millones de españoles se echaban a la calle.
Siempre se ha dudado del ser español. De la existencia de un sentimiento de unión nacional. Se hablaba de que los estadounidenses son más patrióticos que lo españoles. Con esta barbarie producida en la capital de España el golpe ha sido dado a todos los habitantes del territorio nacional por igual. Hacía tiempo que no se veía a todos los españoles unidos. En la televisión testimoniaban muchos que nunca se habían sentido tan españoles como en esta ocasión. Era un orgullo ver como en las manifestaciones se empuñaba la bandera de España enlutada, poder ver a ciudadanos anónimos envueltos en el símbolo de todos. Un símbolo que muchos miran con recelo porque estuvo 40 años secuestrado por un régimen político dictatorial y opresivo, que usurpó el poder constituido por la legalidad democrática de la II República. Era admirable como después de tantos años esa bandera era de todos porque todos sentíamos el dolor que inundaba la nación. A nadie le daba vergüenza salir con nuestra roja y gualda porque todos se sentían españoles y a los españoles se les había hecho daño.
La vida humana es inesperable e impredecible. Nada es previsible. Se dice que el hombre propone y Dios dispone. En cuestión de segundos nuestra existencia puede cambiar radicalmente. En un día como hoy todos estaríamos en una pacífica jornada de reflexión de cara al domingo de votaciones. Pero no. La inhumana salvajada de unos pocos que no dan la cara, el descaro de unas bestias infernales nos ha llevado al día más triste de la democracia española. Tres días de luto, tres días aciagos, tres jornadas de llanto por la sangre derramada por las 200 víctimas y por los más de 1400 heridos. Tres días negros fueron la antesala con la que los ciudadanos acudieron a las urnas. El voto fue nuestro mejor arma. Aunque todos votamos aquel día llenos de rabia.
En este enlace visitaréis el sitio donde recopilamos varios artículos escritos ese mismo día ESPECIAL 11M


La Constitución de 1978 permitió dos tipos de comunidades autónomas, cada una con po
deres diferentes. Cataluña, País Vasco y Galicia estaban definidas como “nacionalidades históricas” y utilizaron una vía más simple para alcanzar la autonomía. El proceso para otras regiones fue más lento y complicado. Es el caso de nuestra tierra.
En su camino no han sido pocos los obstáculos encontrados. El gobierno de la época intentó por todos los medios encauzar la autonomía andaluza por la vía lenta y con menores competencias. Asimismo inició una campaña publicitaria a favor del NO o de la abstención. El censo presentó incidencias por sus continuas deficiencias. Los fondos económicos para la celebración del referéndum fueron pocos y no transferidos a la fecha pertinente. Fue necesaria la búsqueda de otras fuentes alternativas como créditos bancarios. Por si fuera poco la pregunta fue larga y de oscura y rebuscada redacción. El SÍ precisaba de la aprobación de la mayoría absoluta en todas y cada una de las ocho provincias. Almería se descolgó de los resultados afirmativos. Pese a todo se consiguió.
Andalucía se ha construido en estos 26 años con su propio estatuto en dueña y señora de sus propios designios hasta donde le ha sido posible dentro del marco constitucional y de un Estado de Derecho. Andalucía anda con paso seguro, pero un pueblo como el nuestro necesita incluso más velocidad. En los próximos años se requiere un nuevo ritmo pero depende de todos nosotros. Una nueva oleada de espíritu andalucista debe cubrir nuestra tierra para conseguir más por ella y por nosotros mismos.
Llegué sobre las cinco de la tarde dispuesto a ver en persona a los Príncipes de Asturias. Todo parecía muy tranquilo. Ni un Guardia Civil. Ya conocía algo Almonte de otras visitas anteriores pero no el famoso CIECEMA, lugar que me harté de buscar en otra ocasión y que no llegué a encontrar,y donde hoy acudían los príncipes. Tras orientarme con un plano conseguí dar con el sitio.
para hacer la espera más amena. Los políticos también se impacientan, aburren y charla que te charla. Nada más que hay que ver a la Ministra de Medio Ambiente Narbona y su homologa en la Junta de Andalucía Fuensanta Coves... "¡Qué bonito es tu vestido! ¿Has cambiado de color de pelo?"
Esta vez hicimos bien. La mayoría de la gente se fue camino de la plaza del pueblo para esperar allí la visita de los príncipes a la Blanca Paloma. De esta forma se despejó aquello un poco por el momento y pudimos ponernos en primera fila frente a la puerta. Eso sí, hubo que esperar una hora y media. Tiempo largo, pero entretenido si buscas con que hacerlo. Al menos el oido ayuda a ello. Una maría pregonaba una de las últimas medidas de seguridad tomadas ante la visita. No era más que la rutinaria inspección del alcantarillado de las calles por las que iba a pasar la comitiva. El resultado, una rata de varios kilos en la plaza de la iglesia.
una existente. Además pude contemplar el trasiego de los compañeros de la prensa que estaban cubriendo el acto. Según me cuentan, la encargada de prensa se portó muy mal con las televisiones locales. A un cámara de una de ellas le dijo que la cámara estaba mal puesta. Éste le contestó que llevaba desde las cuatro de la tarde y que no se iba a cambiar. La muy señora mía, sentada en sus reales, le espeta: "No hace falta que lo grabeis todas, basta con que lo haga Televisión Española". De las primeras en marcharse fue Marina Bernal, conocida periodista social, que cámara en mano marchó presurosa a la parroquia a tomar un buen lugar para después vender la instantanea a HOLA. También se dejó ver por el lugar María Oña, desplazada desde Madrid para cubrir el acto. De los últimos periodistas en marcharse figuraba Manuel Rodríguez, popular redactor de Teleonuba y al que me honra haber tenido como compañero de facultad. (Si observais bien la foto podréis reconocer al chaval del chaleco amarillo. Sí, es él. Aquel con el que la Pantoja cargó su furia con pasión folclórica: "Quítame eso de la boca".)
Y por fín: ¡Ellos! La espera comenzaba a tener sentido. El fín de la visita cumplido. Lo veíamos con nuestros ojos. Ante mí, un Guardia Civil que creía me iba a entorpecer en todas las fotografías que trataba de tomar. Un inconveniente más. Cuando están más cerca se me acaban las pilas. Resultado: no puedo hacer fotos. Solución: vivir el instante y que no se me escape un detalle. Ante este jaleo de guarda pilas, saca pilas... Los príncipes no se montan en el coche. Coche en cuyo maleteros ya habían guardado personal de la Real Casa: un trajecito de flamenca rosa de
lunares blancos, una pequeña réplica de la Virgen del Rocío y demás obsequios que no paraban de salir del CIECEMA.



Candelas y antorchas pululan por la calle, negras sombras, ancestrales ritos paganos que el cristianismo camufló con la fiesta de la Purificación de Jesús.