
Esta es la lucha por una forma de ver el mundo. El propio nombre nos evoca aquella otra Casas Viejas que pasó a la historia. Aquella revuelta campesina que puso en jaque al gobierno de la II República. 74 años después otro movimiento mantiene durante más de 36 horas un duro pulso en pos de sus ideales.
A las 8 de la mañana del jueves comenzaba el desalojo de los okupas de Casas Viejas. En el interior se atrincheraban 6 activistas de este movimiento. Era un desalojo anunciado hace más de una semana y estaban preparados para resistir. Para ello tenían excavados, desde hace unos dos años, una serie de galerias subterráneas. La misma técnica utilizada en otras ciudades europeas por el moviemiento okupa. Un vídeo realizado por el colectivo se distribuía a los medios explicando los motivos y el método utilizado. La Policía Nacional irrumpió en el inmueble, situado en pleno casco antiguo de Sevilla, en el barrio de la Macarena, próximo al Pumarejo. No fue fácil pese al gran despliege. Los accesos estaban bloqueados con maderas, colchones, muebles y cadenas con candados. Cuatro ocupas fueron detenidos y después puestos en libertad antes del mediodía. Lola, una de las que formaban la resistencia, contaba en primera persona como había sufrido la intervención policial. Malas palabras, agresiones, empujones o tirones violentos fueron utilizados en el desalojo. Otro joven enseñ
aba las manos arañadas y marcadas por el destornillador utilizado para romperle los enganches. Más complicado sería el rescate de Agustín e Ivan. Estos dos hombres se encontraban a 4 metros bajo tierra, en una especie de zulo en el que se habían encadenado a un tubo de hormigón. Ni Policía Nacional ni bomberos fueron capaces de sacarlos. En la calle se iban concentrando simpatizantes que se manifestaban en favor de sus compañeros. Una sonora cacerolada al grito de "Casas Viejas no se toca" ponía el toque de guerra. El desfío a la autoridad trajo consigo una intervención en la que acudieron los antidisturbios y hasta una descarga. No eran ni uno ni dos, casi 200 personas. La marcha continúo por el centro de la ciudad y por la tarde llegó a las puertas del ayuntamiento. El consistorio declinaba responsabilidad alguna en el caso, la actuación se llevaba a cabo en virtud de una orden judicial. Llegaba la noche y se buscaba un lugar para un nuevo encierro, en principio se barajó la catedral. Finalmente fue la Casa de las Sirenas la que se erigió como la otra cara de la resistencia en solidaridad con Agus e Ivan. Unas veinte personas permanecerían allí hasta que no se paralizase el desalojo y se garantizase la integridad de sus compañeros. Diego Cañamero, del Sindicato de Obreros del Campo, se convertía en mediador y negociador de los okupas, y pudo acceder a ellos. Se encontraban bien aunque las horas en el zulo empezaban a hacer mella, habían estado 16 horas sin beber y pedían que el rescate lo realizaran los bomberos po
rque no querían ser maltratados por la policía. El defensor del pueblo andaluz movia piezas para que recibieran asistencia médica.
Amanecía el viernes y el frío impregnaba las paredes de las casas de Macarena, Antonia Sáenz y Aniceto Saénz. Lo temprano de la hora llenaba aún de silencio las calles, en las que el cordón policial no se desplegaba aún. En la puerta de Casas Viejas se esperaba una solución. Un grupo de técnicos geomineros buscaban la forma de trazar un tunel paralelo garantizando la seguridad. La misma técnica que la policía londinense utilizó en un caso similar. Una vez concluidos los informes sería nuevamente una orden judicial la que autorizaría la mejor forma de llevarlo a cabo. Mientras, simpatizantes se concentraban ante la Casa de las Sirenas. En el teatro de la Alameda se celebraba un acto municipal. A sus puertas se vivió también momentos de tensión, ahora con la policía municpal. De allí al Pumarejo a esperar acontecimientos. Por la tarde se decide iniciar la excavación de un tunel paralelo. Finalmente no es necesario. Los miembros del equipo de rescate horadaron un poco al lado de las citadas aberturas de los muros, método por el cual lograron desencadenar tanto a Iván, liberado en torno a las 19.20 horas, como a Agustín, el último que ha resistido en este enclave del movimiento okupa. Ambos han sido trasladados al Hospital Virgen del Rocío y se les imputan graves delitos de desobediencia a una orden judicial. De esta forma terminaban las 36 horas de resistencia.
Casas Viejas era un Centro Social Ocupado y auto gestionado. Allí promovían actividades culturales como conciertos, proyecciones audiovisuales y talleres; actividades que rechazaban algunas organizaciones vecinales del barrio del Pumarejo, que han llegado a formular denuncias a consecuencia de las molestias derivadas de las celebraciones que se llevan a cabo en el interior del recinto. Sin embargo otros vecinos no les molestaba para nada este centro. Dicen que son personas educadas y que respetan íncluso los horarios de ruido, que han levantado un proyecto de lo que era un solar abandonado durante 20 años. La asamblea que gestiona este recinto okupado ha defendido siempre que el edificio y la vivienda cumplían una función social y que estaban plenamente integrados en la sociedad y el barrio del Pumarejo al ofrecer a la juventud un lugar de encuentro en el que desarrollar actividades. Es una lucha por la vivienda, por espacios públicos para el ocio y la cultura, dicen. Es una lucha heroica en un tiempo en el que muchos tildan a la juventud como borregos sin ideales. Legalidad y justicia como base del actual sistema democrático, no hay que negar la integridad de aquellos que son capaces de defender sus ideas hasta las últimas consecuencias.



Amanecía el viernes y el frío impregnaba las paredes de las casas de Macarena, Antonia Sáenz y Aniceto Saénz. Lo temprano de la hora llenaba aún de silencio las calles, en las que el cordón policial no se desplegaba aún. En la puerta de Casas Viejas se esperaba una solución. Un grupo de técnicos geomineros buscaban la forma de trazar un tunel paralelo garantizando la seguridad. La misma técnica que la policía londinense utilizó en un caso similar. Una vez concluidos los informes sería nuevamente una orden judicial la que autorizaría la mejor forma de llevarlo a cabo. Mientras, simpatizantes se concentraban ante la Casa de las Sirenas. En el teatro de la Alameda se celebraba un acto municipal. A sus puertas se vivió también momentos de tensión, ahora con la policía municpal. De allí al Pumarejo a esperar acontecimientos. Por la tarde se decide iniciar la excavación de un tunel paralelo. Finalmente no es necesario. Los miembros del equipo de rescate horadaron un poco al lado de las citadas aberturas de los muros, método por el cual lograron desencadenar tanto a Iván, liberado en torno a las 19.20 horas, como a Agustín, el último que ha resistido en este enclave del movimiento okupa. Ambos han sido trasladados al Hospital Virgen del Rocío y se les imputan graves delitos de desobediencia a una orden judicial. De esta forma terminaban las 36 horas de resistencia.
