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OCTUBRE: La flor de los Fajardo. La comarca de los Vélez me impresionó para despedirme

"Medina Sidonia, memoria viva de Al-Andalus. Es una villa suspendida en el tiempo entre la campiña y la sierra de Cádiz. Encumbrada por los romanos y mimada por los árabes, Media Sidonia conserva hoy todo su sabor medieval. Casas palaciegas y populares se agrupan entre los restos de las murallas. Desde las ruinas del castillo se domina una inmensa llanura, salpicada de cortijos y dehesas de toros bravos, al borde de la costa atlántica. Medina Sidonia, la historia escrita en piedra."
Así definía Caballero Bonald en la seria Andalucía es de Cine a este municipio gaditano que no deja indiferente a nadie que cruce las puertas de sus murallas. Fundada por fenicios procedentes de Sidón y siempre este enclave fue prestigiado por las distintas culturas que quiseron convertirla en su morada. En tiempos de antes de los moros Asidonia fue sede episcopal. Su nombre se unió desde el reinado de Juan II al ducado creado por el rey y otorgado a la casa de Guzmán que ya eran condes de Niebla. El duque quiso recuperar el obispado, ya que la ciudad de Cádiz sufría continuos ataques berberiscos. Precisamente para ello levantó el claustro y la iglesia. Un paseo por sus calles, de casas blancas te retrotraen a otras épocas. Si por algo es también famosa es por su reposteria de origen andalusí: los famosos alfajores y amarguillos de Medina.