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03 mayo 2012

“Lo ha bordado una santa”


Santa Paula, la mejor cuna del Simpecado de Gines


 Parecía un pasillo hacia la historia. Al final de la calle, la esbelta espadaña de Santa Paula se erguía coqueta y segura sobre el caserío de la vieja ciudad. Como un haz de luz y color señala ese remanso de paz que se esconde tras los muros de Enladrillada y Mallol. Atravesar esa pequeña puerta es entrar en otra época, en el tiempo sin tiempo de los relojes sin manillas, en los silencios de encalados claustros, en el silbido del ciprés, en la quietud monacal del mármol. En el sempiterno orat et laborat. Esperar en el locutorio a que se abra la puerta de la clausura tras la reja es como hacer un guiño al Medievo en pleno siglo XXI, desempolvando la vieja regla. Personajes como don Juan y doña Inés se me vienen a la mente y es que aún hoy hay gente que vive así. Es probable que aquí pululen las almas del pasado, incluso vague algún sufrido fantasma, pero las que dan vida a estas piedras, al fin y al cabo son de esta época…32 religiosas de cuatro continentes distintos que hacen del amor a Dios su forma de vida. Penetro en éstos tus muros a bucear en la historia y a rescatar el recuerdo de lo que aquí bordaron para Gines unas mujeres hace medio siglo.

Fue la impresión que me llevé cuando visité el Monasterio de las Monjas Jerónimas de Santa Paula en Sevilla. Tenía una cita con Sor Remedios, la única monja de esa época que vive aún en el convento y que conoció de primera mano la confección de nuestro actual Simpecado. Me recibió tras la reja, en el locutorio de las visitas. Sor Remedios es de Olvera e ingresó en mayo de 1960, y lleva por tanto en el convento prácticamente los mismos años que tiene nuestro Simpecado. La vida por entonces allí era muy distinta, nos cuenta.  “Después de la Guerra Civil en el convento solo habían resistido 17 monjas, vivían de lo que podían”.  El 20 de abril de 1944, es elegida priora la Madre Cristina, que ocupó el cargo hasta su muerte. El papel de esta priora es fundamental para comprender qué es Santa Paula hoy. Madre Cristina tiene actualmente abierto un proceso de canonización en fase diocesana, quizás dentro de poco suba esta jerónima a los altares.. Ya Priora de Santa Paula, Madre Cristina emprendió la tarea de elevar la vida espiritual, la formación y las observancias monásticas de las monjas, sin olvidar la restauración de las dependencias monacales y la organización del trabajo. El Nuncio, Gaetano Cicogniani, la había mandado a Sevilla precisamente con la misión de levantar la vida de los monasterios de la Orden jerónima y crear entre ellos una federación para una mutua ayuda. Federación que empezó a existir antes de ser constituida como tal, lo que tuvo lugar en septiembre de 1958. “Con la Madre Cristina comienzan a entrar muchas muchachas jóvenes, no sólo en Santa Paula sino en muchos otros conventos. Pio XII da la encíclica en la que abre un poco la organización de los conventos e insta a las religiosas a trabajar porque estaban muriéndose de hambre” relata de aquellos años Sor Remedios. Es entonces cuando se hacen las mermeladas para venderlas y se crea el taller litúrgico en el que se confeccionaban ternos, casullas, dalmáticas, capas, albas, roquetes. Básicamente el taller lo llevaban tres hermanas. Sor Salud que era la sastra del taller, Sor Esperanza, natural de Riotinto, era bordadora y le gustaban muchos los primores, y Sor Ignacia, que era la que más sabía de bordado. Cuando en el convento se recibe el encargo de nuestro Simpecado, la comunidad la formaban 60 hermanas. Sor Remedios recuerda aquellos días con especial cariño, ya que el bordado de esta obra llenó de ilusión y alegría a las monjas.

No era un encargo cualquiera, no era una casulla más, ni una dalmática, ni un purificador, era el estandarte de una Hermandad con mucho nombre, la de Gines, y en la que los rocieros pondrían sus ojos de generación en generación para acercarse a María. “En esos días había una ilusión grandísima porque en el convento había una monja de Gines, Isidora, que había tomado los hábitos con el nombre de Madre San Antonio, y era muy graciosa. Su hermana era priora del convento de San Leandro”, nos recuerda Sor Remedios. 


En cuanto al dibujo esta hermana sostiene que fue realizado en el mismo convento. Sin embargo ella no tiene la certeza de que el canónigo Francisco Gil Delgado fuera el artífice del diseño, como sostienen otros. Este sacerdote, que cantó misa en el convento de Santa Paula también, sí podría haber dado directrices para el diseño a las hermanas Belén y Aurora que eran las que normalmente hacían esta labor para otros trabajos y de las que se conserva aún numerosos dibujos. “La madre Aurora dibujaba muy bien, tenía mucha confianza con don Joaquín Castilla que era el dibujante de la hermandad de los Estudiantes. Al morir le dejó todos los dibujos”.

La ejecución del bordado fue realizado por Sor María Ignacia de Loyola. Esta hermana había aprendido a bordar con Conchita, una bordadora muy famosa que le hacía todo a la hermandad de Pasión. Fue Conchita la que se trasladó al mismo convento para ilustrar a Sor Ignacia sobre los pormenores en la ejecución de la obra como la hojilla y otros tipos de puntos utilizados. “Sor Ignacia bordaba de maravilla, y tenía un gran amor a la Virgen y por eso se volcó con esa obra. Tanto es así que muchas veces había que llamarla para comer o dormir porque todas las horas le sabían a poco. Ella toda la obsesión era la Virgen, haciéndole las florecitas y todos los primores que llevaba,  dedicaba los días íntegros a esa tarea.” Sor Ignacia murió hace unos diez años. De sus últimos días nos cuenta que sólo consentía hacer purificadores y cosas para la Virgen, ella decía: Mis ojos para Dios”. Sor Remedios me confiesa que podemos tener la seguridad de que nuestro Simpecado lo ha bordado una santa. Para toda la comunidad es un orgullo el Simpecado de Gines, lo ven como algo de ellas, y lo reconocen a primera vista entre los demás en la Misa de Romeros del Domingo de Pentecostés. “Cuando lo vemos en la televisión nos da mucha alegría y decimos ¡Ah, mira! El estandarte nuestro”.

 Hoy en día el taller sigue funcionando aunque ha bajado el nivel de encargos por la competencia con las nuevas técnicas de dibujo y bordado a ordenador. Sin embargo del monasterio han salido casullas importantísimas, como una en tisú de oro con la cara Macarena, un terno mudéjar, otra que tiene Santa Paula bordada; un manto para la Virgen del Castañar en Salamanca, para Moguer un palio. Se sigue haciendo si se encarga. Actualmente viven 31 monjas y son muy mayores. En la enfermería hay 6. Sor Remedios alerta de que los jóvenes no parecen escuchar la llamada de Dios “No hay vocaciones jóvenes, en España no hay vocaciones porque el ambiente no es propicio. Los muchachos si son más atrevidos, pero las muchachas si tienen una llamada se van tres meses a una ONG y después no quieren saber nada, ya han cumplido”.“Nosotros cultivamos la liturgia, la oración, la unión con Dios, el pedir por tanta gente como tenemos que pedir. El día a día ha variado sólo en los rezos. Antes nos levantábamos a maitines, porque los rezos eran distintos, teníamos 9 lecciones leídas, y cada una con tres salmos, era una hora cada una. Dormíamos tres horas… Ahora por la mañana hacemos el ejercicio de lectura y los laudes juntos”. Es en lo único en que ha variado la vida en Santa Paula. Sor Remedios rememora otras épocas. “La juventud siempre se recuerda con nostalgia. Éramos todas españolas, en el patio llegaba la feria y Sor Belén ponía cuatro farolillos y cenábamos en el patio. Ella bailaba sevillanas”.

Sor Remedios no conoce El Rocío en persona. Dice que en sus tiempos se viajaba muy poco.  Lo que sabe del Rocío lo conoce por la televisión. “Las carrozas, me gusta mucho la salida de Triana, la misa del Real la seguimos por la tele. Yo soy positiva con este tema. Sé de sacerdotes que confiesan a mucha gente.  Porque entre 10.000 haya 500 gamberros eso no tiene importancia. Muchos, la inmensa mayoría va por amor a la Virgen y no para el cachondeo. El Rocío tiene su parte como todo. Si tu vas en plan de ver a la Virgen, de decirle cuanto la amas, cuanto la quieres, de cantarle… eso es lo que vas a tener. Soy positiva.  Es como todo, es donde tú te metas, tú vas a encontrar lo que tú vayas buscando. Con la Semana Santa igual. Hay que aprovechar lo que tenemos y sembrar sobre ello por eso veo el valor de las hermandades en nuestra sociedad”.

Me despido de Sor Remedios entregándole unos detalles de nuestra Hermandad. Unas estampas de nuestro Simpecado, un plato, un Rosario, un alfiler y un disco del Rosario por Sevillanas. Ella promete ponerle un marco al Simpecado y para cuando llegue el tiempo Pascual dice que pondrá nuestro disco en las horas de las comidas en el refectorio. Nos deja este último mensaje: “A Gines le diría que aumente la devoción a la Santísima Virgen. Que no se apague ese fervor que tienen”. Incluso tras los muros conventuales saben y mucho del amor de nuestro pueblo a María.




12 enero 2008

Villamanrique se queda sin de la Condesa

"No iban los celebrantes revestidos con ternos negros de oros recamados, sacados de vitrinas de tesoros del monasterio de San Lorenzo. Eran llanas casullas de curas de pueblo, de misa de romeros o de celebración al alba en el camino, ante el Simpecado."


Pocos pueblos de España, y con menos de 4.000 habitantes, pueden presumir de una vinculación tan directa y cercana con la Casa Real como la que ha tenido Villamanrique de la Condesa a lo largo de su historia. Un paseo por sus calles evocan nombres históricos y de apellidos ilustres. El duque de Montpensier y la infanta Luisa Fernanda, la del parque, adquieren en 1859 el palacio de Altamira y la gran extensión de terrenos desde Gatos hasta la Aldea del Rocío. La ubicación era idónea para la caza y la agricultura, así como para la cría del toro de lidia. Estas propiedades manriqueñas, fueron heredadas por la Condesa de París, y después a la hija de ésta, Luisa, casada con el Infante Don Carlos de Borbón, los abuelos del actual monarca. A la muerte de éstos las posesiones pasan en herencia a Esperanza de Borbón, conocida en el pueblo como la Infanta.

Durante todos esos años, Villamanrique de la Condesa, ha convivido con normalidad ante la presencia frecuente de miembros de distintas casas reales y de la nobleza por sus calles y su término municipal. Era frecuente la visita de distintos miembros de la Casa Real española. Dicen los del lugar que muchas veces escuchaban el helicóptero del rey o los veían salir del palacio en coche. Desde aquí partían hasta El Rocío, y no sólo para la romería. Gracias a Doña Esperanza la reina Sofía acudío a El Rocío en 1972 como princesa, ya como reina y con las infantas Elena y Cristina también estuvieron en la aldea almonteña en 1984. Pero cuando Villamanrique ocupó la primera plana informativa fue el 17 de marzo de 1995. En el palacio de Orleans se celebraba la cena de gala con motivo de la boda de Elena de Borbón con Jaime de Marichalar. La vieja Casa-Palacio sirvió de telón de fondo de un desfile de miembros de la nobleza y de la realeza de todo el mundo. Fue el hito histórico para el municipio.

En agosto de 2005 fallecía Esperanza de Borbón-Dos Sicilias y Orleáns, la última pura sangre de la realeza, como ella misma se definía. Hasta el municipìo sevillano se trasladaba el rey Juan Carlos, la reina Sofía, las infantas Cristina, Pilar y Margarita, y el infante don Carlos. Un batallón militar rindió honores de infanta de España en el recorrido del féretro desde el palacio hasta la manriqueña iglesia de la Magdalena. La hermandad de la Caridad la precedía y los sones de Amarguras irrumpían en la plaza de Villamanrique. Así se despedía a la Infanta, así se cerraba una parte de la historia irrepetible de este pueblo. Con su inhumación en la capilla del sagrario finalizaba la vinculación de la Casa Real con este pequeño pueblo sevillano. Así se inauguraba lo que Antonio Burgos definió como un Escorial en la Marisma. Villamanrique perdía un referente, se quedaba sin la Infanta y el apellido de La Condesa (de París) se quedaba vacío. Y en el pueblo se sentía la perdida por la persona pero también confesaban se quedaban un poco huérfanos.

El 27 de diciembre de 2007 fallecía Pedro de Orleáns y Braganza, príncipe de Brasil y pretendiente a ese trono, el viudo de Esperanza. El 11 de enero de 2008 el rey pisaba por última vez Villamanrique para despedir a su tío. El pueblo entero se echaba a la calle porque no quería perderse, la que presagiaban, sería la última visita del monarca a la villa aljarafeña, antesala de El Rocío. Tras el funeral el duelo se recogió y todos se fueron. Quedaba la casa vacía, de los muros los retratos de la dinastía, el palacio de Orleáns sin reales habitantes, en la cripta de la Iglesia por siempre tía Billy y tío Pedriño, y el pueblo de Villamanrique, sin de la Condesa.

14 octubre 2007

Torrijos: convivencia y tradición

Domingo de octubre, el sol sale y se recrea, un pueblo que peregrina y se vuelca. Es Torrijos y una Estrella resplandeciente los guía en su anual romería. Fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en 1998.

El pueblo sevillano de Valencina de la Concepción peregrina junto a su patrona, la Virgen de la Estrella, a la Hacienda de Torrijos. Es este un día festivo en el que la convivencia y la tradición son los protagonistas.

Según cuenta la leyenda, una gallina descubrió en el suelo la imagen de Cristo atado a la columna y, junto a ella, una figura que representa la cabeza de San Pedro. Corría el año de 1600 y era el 29 de septiembre, celebración entonces de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Desde entonces, la devoción al Cristo de Torrijos ha estado profundamente vinculada a Valencina de la Concepción. Apunta Santiago Montoto que ya en el siglo XIX, acudían gentes en caballos y carros engalanados desde Valencina, la comarca del Aljarafe y el sevillano barrio de Triana a esta singular romería. A partir de 1923 se tomó la determinación de organizar la romería al santuario de Torrijos el segundo domingo de octubre, llevando en procesión la imagen de la patrona en una carreta. La Virgen de la Estrella es acompañada por numerosos devotos en carros engalanados o a caballo. Cuando la Virgen llega a la Hacienda de Torrijos se celebra la misa en el patio central de ésta, para más tarde introducir la imagen de la Virgen en el interior de la capilla. Por la tarde, antes de partir, se reza el Santo Rosario.

La Hacienda es propiedad del Marqués de Casamendaro que se encuentra situada junto a la carretera que va de Salteras a Valencina de la Concepción. En la capilla se encuentra la imagen del Cristo de Torrijos, imagen muy venerada en los alrededores. El retablo es del siglo XVIII. La Imagen, de talla de tamaño natural, representa a Jesucristo atado a la columna. Acompañan a la imagen el gallo y la cabeza de San Pedro, a manera de atributos personales, símbolos de la negación de este Santo. Además de las esculturas y lienzos, cuenta con una colección de lámparas de plata, del siglo XVII y otras del XVIII. A pesar de ser un oratorio privado, la relación devocional con la población es bastante grande, especialmente durante los siglo XVIII y XIX. A estos siglos corresponden los cincuenta y nueve exvotos, siendo una de las colecciones más importantes y numerosas que se conservan en la provincia de Sevilla.