06 mayo 2008

Esta mañana en mi pueblo el aire huele a Rocío


Como me hubiera gustado haber ido con estos locos, que detrás del Simpecado partieron en dos el coto, iban abriendo una senda que lleva hasta la Virgen. ¡Qué nunca se olvide, lo que ellos hicieron por Gines!

08 abril 2008

Tres claveles blancos

Sevilla intenta desperezarse del invierno a duras penas. Tras una fría Semana Santa, ahora son los farolillos, los colores de las casetas y la portada, las que intentan traernos a empujones una primavera que se resiste. Miro tras los cristales, salpicados de lluvia, y hoy se me antoja acordarme de tí, acercarme a tu persona y rescatar algunos recuerdos. Justo hoy hace un año que te fuiste de viaje cuando todo el mundo celebraba la Resurrección. El día está gris, con una luz rara que lo convierte todo en una estampa sepia, como esta otra que sujeto con mis manos y que me muestran a una joven que emprende un camino convencida de su amor. Tu traje negro, de luto por tu madre. Ni grandes diademas, ni ostentosas joyas, eran otros tiempos ¡Qué más sevillano que un velo prendido con tres claveles blancos!

Sevillana de Triana, o trianera de Sevilla, que es igual pero distinto, viviste a ambos lados de ese puente que une o diferencia. Orgullosa de tu cuna en la calle Pureza, ¡qué suerte poder presumir de una bisabuela trianera! tu nombre no podía ser otro que Ana, como la Señá que es patrona del barrio. En tus labios siempre a tu madre Amalia, a la que recordabas todos los días. De tu padre Manuel siempre contabas que había tallado techos y puertas de la Plaza de España, cuando Sevilla renacía de su letargo con las obras de la Exposición de 1929. Pero para orgullo ese sillón de camarín que labró para la Virgen de los Reyes.

Correteaste tras tus hermanos por la Judería y San Bartolomé, supliendo las veces de una madre arrebatada por la enfermedad. Y fue así, haciendo de madre, buscando a tus hermanos como conociste a ese hombre que te llevó al altar de la capilla de la Virgen de la Alegría, de las alegrías y de las penas... que de todo hubo en la vida. Cambiaste tu Sevilla natal por un pueblo aljarafeño de solera y con la gracia de ser rociero por los cuatro costados. Gines. Fue la Virgen del Rocío tu gran devoción. Pronto vino tu primera hija, Amalia como tu madre, después Ana y más tarde Juan. Trabajo, trabajo y mas trabajo. El campo, Villamarín y puntadas para la calle robandole horas a la madrugada. Tampoco tardaron en llegar los nietos, 12. Y pudiste conocer también a una docena de bisnietos. Toda visita a tu casa se saldaba con chocolate Nestlet y dinerito para chucherías. Tu casa siempre abierta, sobre todo cuando pasaban las carretas por tu calle camino del Rocío.

Tu cuerpo te jugó una mala pasada en los últimos años de tu vida. Tu andar se fue haciendo más cadencioso, tus pasos más torpes, hasta que un día no quisiste forzar más a tus piernas postrándote en una cama. Desde el duro mundo de las cuatro paredes blancas y solo asomada a la ventana por la pequeña pantalla seguías los telediarios, las novelas y los toros, siempre Canal Sur. Agradecías cualquier visita de todo aquel que quería dedicar unos ligeros minutos contigo. Allí pasaban los días hasta que sin avisar te fuiste justo cuando no te quejabas. En silencio y sin hacer ruido. Hoy, una año después de tu marcha que mejor que recordarte con esos tres claveles blancos.

19 marzo 2008

Detalles V: la luna de parasceve

Entre las nubes que presagiaban el aciago Miércoles Santo que nos deparaba este 2008, podíamos entrever esa luna que condiciona la fecha de nuestra Semana Santa. La PAscua Cristiana se celebra después de la primera luna llena de primavera por lo que esta fiesta puede oscilar entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Fue en el 325 d.C. en el Concilio de Nicea cuando se estableció que la fiesta de Pascua de Resurrección se celebrara en todo el mundo cristiano el primer domingo después de la luna llena siguiente al equinoccio de primavera, y si la luna llena fuera en un domingo y coincidiera con la fiesta de Pascua judía, la Pascua de Resurrección tendría que conmemorarse el domingo siguiente. Así se evitaba la coincidencia de las fiestas de Pascua de Resurrección y de la Pascua judía.


18 marzo 2008

Detalle IV: Los aires de Roma

Como dijo Joaquin Caro Romero en su pregón de Semana Santa:

La torre de Omnium Sanctorum

está mirando hacia Roma,

y en la calle Anchalaferia

ya hay plumeros que la adornan.

Roma toma posiciones

y Sevilla las remonta,

que por la Paz llega el Carmen

a imponerse a la carcoma.

Lo va diciendo Jesús

Despojado por Varflora;

y a continuación lo dice

el Cristo de la Victoria;

y las Penas de Triana

por San Jacinto y Rioja;

y lo dice la Amargura

con su Silencio en la Europa,

y San Gonzalo al pasar

por la avenida de Coria.

Y Longinos en el Cerro

y en la Lanzada alevosa.

El ultraje en San Esteban

lo va diciendo con mofa.

Y San Benito lo dice

por la Puerta de Carmona,

que el barrio de la Calzada

no tiene miedo a la loba,

ni el águila macarena

teme a la flecha o la honda.

La Bofetá en la Gavidia

echa a volar las alondras,

mientras que los Panaderos

y la Exaltación escoltan

en el Huerto y el Calvario

a la muerte y la derrota.

En el Buen Fin disolvieron

a la cohorte pretoria,

pero no en las Cigarreras,

que acarician lo que tocan,

mientras que dos Esperanzas

ponen su pena barroca

detrás de los condenados

que de noche y día enamoran,

que el Sentenciado, el Caído,

dan alegría redentora

cuando suena la trompeta

de la Centuria gloriosa

y la emoción de Triana

sube del pecho a la boca

con el gozo del Caballo

y el centurión que lo monta.

Y al llegar la Madrugá,

más movimiento de tropa

con los hombres de la berza,

del pescao y de la recova.

Vienen de la Encarnación

y son donantes de rosas.

El agua para Pilato,

la sed para Claudia Prócula.

Todo en el aire lo dice,

que todo está en la memoria,

en el suelo que pisamos

y en la cruz que da su sombra.

Sin saber dónde comienza

Sevilla o acaba Roma.

Pero Sevilla lo explica

de cincuenta y nueve formas,

que es en todas las esquinas

de su pasado la copia.

Sevilla lo expresa así,

de penitente y anónima,

o con penacho de plumas,

coraza, rodela y gola.

Y así propaga su fe

y santifica su historia,

dándole al César lo suyo

y a Dios lo que más importa,

con el cirio en una mano

y el Evangelio en la otra.

14 marzo 2008

Personajes de la Pasión IV: el ángel confortador

Padre mío, si es posible, aleja de mí este cáliz; pero que no sea tal como yo quiero, sino como quieres tú

El ángel confortador ha sido la imagen más utilizada para escenificar y simbolizar el diálogo con el Padre que tuvo Jesús en el Huerto. Es en Getsemaní cuando Cristo se siente más humano porque siente tristeza y desesperación ante el sino que presiente. Tanto es así que llega a sudar sangre: la hematidrosis, un trastorno muy excepcional en la que un ser humano suda sangre. Sólo ocurre cuando la persona sufre de un elevado nivel de estrés, ansiedad o debilidad, por ejemplo, cuando se acerca el momento de su muerte. Es entonces cuando aparece el ángel que porta la cruz y el cáliz como símbolo de su pasión. Antaño en Monte-Sión también acompañaba la escena una palmera que significaba el martirio próximo.