

















Las calles más céntricas de la villa de Gines fueron testigos un año más de una entrañable tradición que tiene como protagonistas a los más pequeños del pueblo. Las carretas chicas son réplicas a menor tamaño de las originales que van a El Rocío. Es una forma de hacer partícipe y protagonista de lo que se avecina a los niños y niñas que son el futuro de la devoción rociera. Como podemos observar en las fotografias no falta un detalle. Los tamborileros abren la comitiva, encabeza la carreta de plata con su Simpecao. Tras ella un rosario de carretas blancas como ese martes de Misa de Romeros con el que comienza la romería. Es una forma de enseñar El Rocío desde la cuna.
Viene a la mente esa sevillana de Gines que versa sobre la transmisión de la devoción rociera de padres a hijos:
Por estas fechas hay una tradición muy andaluza: las Cruces de Mayo. Se tratan de celebraciones que mezclan lo religioso con lo profano en torno a la festividad de la Santa Cruz. Cada provincia, cada pueblo tiene su particular forma de celebrar esta fiesta. En Sevilla cada vez queda más lejos en el tiempo aquellas cruces de mayo de patios de vecinos y sevillanas corraleras. Hoy en día, esta tradición ha perdurado en pasitos para niños o en velás beneficas. El mayo cordobés es famoso por sus cruces y patios con macetas que contagia a Granada. La vecina Huelva es la que más pasión muestra en estas fechas. Es el Condado de Niebla dónde se concentran más exponentes. En todos los pueblos de la comarca se celebran las Cruces. Todas tienen
su capilla, su verbena, su diana, sus reinas y su corte. Es frecuente los piques entre cruces: la de arriba, la de abajo, la de los faroles, la de las cuatro esquinas. He tenido la ocasión de conocer el caso de Bonares. Allí existen doce cruces, cada una con su capilla. Desde el mes de octubre las mujeres del pueblo se congregan en su cruz para adornarle la capilla con una minuciosa arquitectura efímera a base de telas, tiras bordadas y firigranas varias. Es durante el mes de mayo cuando estas capillas se encuentran abiertas para propios y extraños. Una cita ineludible para conocer esta peculiar idiosincrasia del pueblo bonariego.
Este es el estado lamentable en el que se encuentran los patios y espacios abiertos, supuestas salidas de emergencias, de las casetas del Real de la Feria de Sevilla. No quiero tirar por tierra, nunca mejor dicho, a una de las más universales fiestas andaluzas. Quiero que veaís más allá del paseo de caballos, del encaje de la parte noble de la caseta, de las bombillas de la portada. Tras las casetas se esconde para el público en general estas zonas de evacuación descuidadas por el Ayuntamiento de Sevilla y donde se concentran escombros y chapas. Además es aprovechado por algunos feriantes como prolongación de sus reducidas cocinas. Sólo hay que ver dónde se está cocinando ese estofado de carne por el que cobrarán 6 euros mínimo cada plato.

Todo está preparado para que comience oficialmente la Feria de Abril de 2006. Los millones de bombillas, las miles de casetas, los kilos de pescaíto, los metros cúbicos de manzanilla y fino. Trajes de flamenca: mantoncillos y volantes. Cantes y bailes por sevillana. Todo preparado para el alumbrado y la noche del pescaíto,aunque el tiempo no acompañe. ¿Quedamos en la portada?
