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OCTUBRE: La flor de los Fajardo. La comarca de los Vélez me impresionó para despedirme

"Medina Sidonia, memoria viva de Al-Andalus. Es una villa suspendida en el tiempo entre la campiña y la sierra de Cádiz. Encumbrada por los romanos y mimada por los árabes, Media Sidonia conserva hoy todo su sabor medieval. Casas palaciegas y populares se agrupan entre los restos de las murallas. Desde las ruinas del castillo se domina una inmensa llanura, salpicada de cortijos y dehesas de toros bravos, al borde de la costa atlántica. Medina Sidonia, la historia escrita en piedra."
Así definía Caballero Bonald en la seria Andalucía es de Cine a este municipio gaditano que no deja indiferente a nadie que cruce las puertas de sus murallas. Fundada por fenicios procedentes de Sidón y siempre este enclave fue prestigiado por las distintas culturas que quiseron convertirla en su morada. En tiempos de antes de los moros Asidonia fue sede episcopal. Su nombre se unió desde el reinado de Juan II al ducado creado por el rey y otorgado a la casa de Guzmán que ya eran condes de Niebla. El duque quiso recuperar el obispado, ya que la ciudad de Cádiz sufría continuos ataques berberiscos. Precisamente para ello levantó el claustro y la iglesia. Un paseo por sus calles, de casas blancas te retrotraen a otras épocas. Si por algo es también famosa es por su reposteria de origen andalusí: los famosos alfajores y amarguillos de Medina.
Según cuenta la leyenda, una gallina descubrió en el suelo la imagen de Cristo atado a la columna y, junto a ella, una figura que representa la cabeza de San Pedro. Corría el año de 1600 y era el 29 de septiembre, celebración entonces de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Desde entonces, la devoción al Cristo de Torrijos ha estado profundamente vinculada a Valencina de la Concepción. Apunta Santiago Montoto que ya en el siglo XIX, acudían gentes en caballos y carros engalanados desde Valencina, la comarca del Aljarafe y el sevillano barrio de Triana a esta singular romería. A partir de 1923 se tomó la determinación de organizar la romería al santuario de Torrijos el segundo domingo de octubre, llevando en procesión la imagen de la patrona en una carreta. La Virgen de la Estrella es acompañada por numerosos devotos en carros engalanados o a caballo. Cuando la Virgen llega a la Hacienda de Torrijos se celebra la misa en el patio central de ésta, para más tarde introducir la imagen de la Virgen en el interior de la capilla. Por la tarde, antes de partir, se reza el Santo Rosario.
La Hacienda es propiedad del Marqués de Casamendaro que se encuentra situada junto a la carretera que va de Salteras a Valencina de la Concepción. En la capilla se encuentra la imagen del Cristo de Torrijos, imagen muy venerada en los alrededores. El retablo es del siglo XVIII. La Imagen, de talla de tamaño natural, representa a Jesucristo atado a la columna. Acompañan a la imagen el gallo y la cabeza de San Pedro, a manera de atributos personales, símbolos de la negación de este Santo. Además de las esculturas y lienzos, cuenta con una colección de lámparas de plata, del siglo XVII y otras del XVIII. A pesar de ser un oratorio privado, la relación devocional con la población es bastante grande, especialmente durante los siglo XVIII y XIX. A estos siglos corresponden los cincuenta y nueve exvotos, siendo una de las colecciones más importantes y numerosas que se conservan en la provincia de Sevilla.